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Cicatrices y estrías: el estudio que puso a la mosqueta en el mapa

Si hay un uso por el que la rosa mosqueta se hizo famosa, es el de las cicatrices. Y no es solo sabiduría popular: hay investigación universitaria detrás.

 

La Universidad de Concepción, pionera

Fue la Facultad de Química y Farmacología de la Universidad de Concepción, en Chile, la que dio a conocer las propiedades de la rosa mosqueta a la comunidad científica. Sus investigadores estudiaron el uso tópico del aceite en personas con cicatrices y observaron que la aplicación continuada ayudaba a mejorar su apariencia. Ese trabajo abrió la puerta a décadas de estudios posteriores.

 

Qué encontraron los estudios clínicos

Un estudio publicado en 2015 siguió a 108 pacientes con cicatrices post-quirúrgicas. Quienes aplicaron aceite de rosa mosqueta dos veces por día mostraron, a las 12 semanas, menos enrojecimiento, menos decoloración y mejor aspecto general de la cicatriz, comparado con quienes no lo usaron. Otros trabajos, ya desde 1990, describían su uso para acompañar la cicatrización de úlceras y heridas de la piel.

 

Por qué también sirve para las estrías

Las estrías son, en el fondo, un tipo de cicatriz: aparecen cuando la piel se estira más rápido de lo que puede regenerarse (en el embarazo, en cambios de peso, en la adolescencia). La misma capacidad de la mosqueta para nutrir en profundidad y acompañar la regeneración la vuelve un clásico para prevenir y atenuar estrías. Por eso es uno de los aceites más recomendados durante el embarazo para la panza y las piernas —siempre consultando antes con el obstetra, como con todo en esa etapa.

 

La clave está en la constancia

Los estudios coinciden en algo: los resultados aparecen con el tiempo, no de inmediato. Hablamos de 6 a 12 semanas de uso diario. Por eso en PUELO pensamos la oferta como un tratamiento de 90 días: es el tiempo que la piel realmente necesita.